Colonia de cigüeñas de Santibáñez

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En Santibáñez del Bernesga se ha instalado una de las mayores colonias de cigüeña blanca de la provincia de León. La presencia de árboles grandes, la bonanza de la vega y la multitud de recursos que esta ofrece, son aprovechados por la especie durante los meses que pasan en la zona, por lo general entre febrero y septiembre.

La existencia de la colonia favorece la observación de la cigüeña en las distintas fases de su ciclo vital, lo que convierte este entorno en un enclave idóneo para aproximarse a los distintos aspectos de su biología: es fácil observar cómo las parejas preparan el nido, incuban los huevos, protegen a los pollos recién nacidos, les aportan alimento, crecen los polluelos, ejercitan las alas y finalmente, como vuelan y buscan alimento en el entorno, formando grupos de individuos a veces muy numerosos. Todo un espectáculo para el aficionado a observar de aves en su entorno.

La ruta discurre entre Santibáñez y Cuadros, en un trazado lineal de apenas 5 kilómetros de recorrido. Avanza por caminos agrarios fáciles de seguir, llanos, lo que facilita la observación, no solo de cigüeñas, sino también de otras muchas especies de aves habituales de sotos fluviales y vegas agrarias. Además de la colonia, donde los grandes nidos destacan sobre los árboles, en el recorrido resulta de especial interés el paisaje agrario tradicional que ha modelado la vega del río Bernesga, convirtiendo el bosque de ribera originario en un mosaico de fincas, huertas, sebes y prados de gran interés natural.

Además de las cigüeñas, a lo largo de la ruta no resultará difícil observar también otras aves como el pito real, cuyo vuelo ondulante y su color verde le hacen inconfundibles. En las proximidades de los pueblos y cerca de los nidos de cigüeña, se dejará ver el gorrión molinero. Entre las sebes y el soto arbolado no faltarán el alcaudón dorsirrojo, lúganos, verderones, chochines o tórtolas, entre otras muchas especies de pequeñas aves. El milano real y el milano negro sobrevuelan la zona en busca de sus presas y, en el crepúsculo, la presencia del mochuelo europeo o del autillo europeo se hará patente por su canto.

Y aunque la ruta está pensada para facilitar la observación de aves, durante el recorrido pueden también descubrirse otras especies de fauna, como erizos, topos e incluso algún corzo. El jabalí, el zorro o la comadreja se detectarán por las huellas y excrementos que dejan en los caminos, aunque ellos sean más difíciles de ver. La vegetación es muy variada en este tipo de ambientes y, aunque la primavera ofrece multitud de flores, el final del verano y el otoño permiten encontrar sabrosos frutos carnosos, como moras, endrinos o grosellas, entre otros.

A lo largo del recorrido, puede también descubrirse la arquitectura tradicional de los pueblos ribereños del Bernesga, con sus casas levantadas con cantos rodados trabajados, ladrillos y adobes. El manejo tradicional de estos sistemas no pasará tampoco desapercibido a un observador minucioso, que tiene en las sebes y en las presas o acequias de riego, su máximo exponente.

La ruta se puede hacer tanto a pie como en bicicleta, aunque para ir observando aves, se recomienda hacerla caminando despacio.

Perfil

 

DATOS TÉCNICOS DEL RECORRIDO

Tipo de ruta: lineal
Distancia: 5 km
Duración aproximada a pie: 1 hora 30 minutos
Duración aproximada en bici: 30 minutos
Dificultad: baja
Época recomendada: cualquier época del año, aunque las especies que se puedan observar irán variando

 

RECOMENDACIONES

  • Preparar el recorrido con anterioridad a su realización
  • Llevar ropa y calzado adecuados; los colores discretos hacen más fácil el pasar desapercibidos
  • No gritar, ni llevar aparatos que hagan ruido y puedan espantar a las aves
  • Avanzar despacio, pendientes de los cantos, de las aves que se mueven a nuestro alrededor, del cielo… La paciencia es el mejor aliado del observador de aves.
  • No molestar nunca a las aves. Ser especialmente cuidadoso en época de reproducción
  • No levantar nunca ramas o piedras donde pueda haber un nido. Si se detecta una pareja cebando a los pollos, no acosarlos; es mejor dejarlos tranquilos y observarlos desde lejos
  • No olvidar los prismáticos, una guía de aves y un cuaderno donde poder apuntar nuestras observaciones
  • El amanecer y el atardecer suelen facilitar la observación, pues son los momentos del día de mayor actividad para muchas especies

 

Documentos para descargar

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