Cuadros

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En el año 842, el rey Alfonso II delimita las diócesis de León y Oviedo en el término de Cuadros, por lo que el topónimo aparece citado en la documentación medieval en reiteradas ocasiones. Además, de forma tradicional, el límite estaba establecido en el “árbol de Cuadros”.

Un documento del año 906 menciona “villam que uocatur Sancti Martini de Quadros” en referencia al desaparecido monasterio de San Martín del Camino que debió asentarse en el entorno del pueblo. San Martín es un santo muy relacionado con la peregrinación jacobea, al igual que la Magdalena, bajo cuya advocación está la ermita de la localidad.

Poco se sabe del origen del pueblo de Cuadros; tampoco de su nombre, pues hay muchas opiniones al respecto. Para algunos autores, el topónimo Cuadros, estaría relacionado con el latino “quadrum” que describiría una parcela cuadrada de pequeño tamaño. Otra acepción lo relacionaría con “cuadras”, en referencia a la actividad ganadera tradicional de la zona, que junto a la vecina ribera del Torío, fue considerada la despensa de León. Un documento de 1634 refiere los numerosos diezmos contraídos por toda clase de ganados. Otra versión relacionaría Cuadros con Cuadratus, un discípulo de san Cipriano, el obispo de Cartago titular de la parroquia de la localidad. Otros estudiosos, sin embargo, apuntarían a un hidrónimo como origen de este nombre, que tendría una doble raíz: latina “aqua” e indoeuropea “dros”; y de aqua-dros, por evolución, se derivaría Cuadros.

Lo que si se conoce es la vinculación de la localidad con las sucesivas repoblaciones de la ribera del Bernesga efectuadas por los reyes asturianos y leoneses durante la Reconquista. Su tradicional vocación agraria, favorecida por la bonanza que el río aporta a la vega, habría propiciado esta situación. Tiempo después, Cuadros se habría convertido en la sede de la Hermandad del Bernesga de Arriba, dependiente del alfoz y jurisdicción de León. Finalmente, con la reestructuración efectuada en época de Isabel II y tras la abolición de los privilegios señoriales, quedaría integrado, como capital, en el municipio de Cuadros con los mismos pueblos que lo constituyen en la actualidad.

La vocación de la localidad siempre giró en torno a la agricultura y la ganadería. Madoz menciona, por ejemplo, para Cuadros y Villalbura, su clima húmedo y su terreno de buena calidad. El pueblo producía trigo, centeno, cebada, legumbres y buenos pastos. Interesante resulta la producción de lino, que también se refiere, imprescindible para la confección de distintos elementos del ajuar doméstico y de la indumentaria. La localidad contaba entonces con ganado vacuno, lanar, cabrío y yeguar, así como con algo de caza y de pesca, centrada en truchas, anguilas y barbos “y otros peces”.

En Cuadros se inicia la presa de Cuadros, una acequia tradicional de más de cinco leguas y media de longitud que deriva las aguas del Bernesga hasta Vega de Infanzones. La buena producción de cereales potenció, así mismo, la instalación de hasta cuatro molinos harineros. Hoy, la localidad se ha desvinculado por completo de estas actividades tradicionales.

En la segunda mitad del siglo XIX, llega a Cuadros de la línea de ferrocarril entre Venta de Baños y Gijón. En Santibáñez se instala una estación que pronto se convirtió en un importante centro de mercancías, que favoreció la actividad mercantil y el crecimiento de todo el municipio.

El pueblo está asentado en una terraza avenada por varios arroyos. Cuenta con tres barrios: La Cuesta, la Reguera-el Valle y la Ermita. Conserva numerosas casas tradicionales, con amplios patios interiores resguardados del exterior por buenos muros de canto rodado, adobe y tapial. Antaño, las cubiertas de las casa eran de paja de centeno, aunque el riesgo de incendio, la progresiva disminución de este cultivo y el trabajo que conlleva su mantenimiento, potenciaron sus sustitución por la teja árabe.

En Cuadros destaca su iglesia, de la que se desconoce su fundación, aunque se sabe que Ordoño II la dona a la catedral de León. Es un edificio amplio y lustroso de ligera traza románica con tres naves; en la principal, se presenta un retablo barroco que procede del desaparecido monasterio de Otero de la Dueñas. En el interior custodia también una pila bautismal y dos lápidas sepulcrales. En el exterior, bajo un pórtico, muestra una gran puerta con arco de medio punto y un atrio cercado en casi todo su perímetro. Las campanas se disponen en una lucida espadaña, a las que accede por una escalera de caracol.

El titular de la parroquia es san Cipriano, que se festeja el 16 de septiembre con una solemne procesión en la que participan todos los vecinos. Ese día se saca el pendón del pueblo, acompañado de los pendones de los de otros pueblos de la ribera y un elaborado ramo, que también se canta al retornar a la iglesia, antes de celebrar la misa mayor. Después, vermut y comida con la familia y los vecinos.

A la entrada de Cuadros se levanta la ermita de la Magdalena. Es una ermita grande, de factura rural, en la que se venera una imagen de la santa patrona de la localidad. Se trata de una talla sencilla, fácil de identificar por sus vestiduras penitenciales. La ermita contaba con algunas posesiones, tierras y bienes para su sostenimiento.

En la actualidad Cuadros es sede del Ayuntamiento y concentra buena parte de los servicios e instalaciones municipales.

 

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