Los hongos, un mundo por descubrir

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De vivos colores, discretas, e incluso invisibles; sabrosas, deliciosas, tóxicas o mortales; las setas son uno de los recursos de nuestros montes en auge, que cada temporada atrae a un número creciente de aficionados y curiosos que buscan descubrir un mundo extraordinariamente diverso, que permite un estrecho contacto con la naturaleza.

En Cuadros las setas se han recogido tradicionalmente para su consumo doméstico o para vender a comerciantes que, cada temporada, compraban las producciones locales. Pero la creciente afición por el mundo de las setas, no solo desde el punto de vista culinario, también científico o divulgativo, está generando nuevas posibilidades para el mundo rural. Además de una gestión ordenada de los aprovechamientos micológicos en los montes, la micología es un sector creciente relacionado con el turismo que, cada primavera y cada otoño cuenta con más seguidores. La gastronomía y la agroalimentación, relacionada con la primera transformación de estas producciones, empiezan a ofrecer nuevas posibilidades de emprendimiento y empleo en el medio rural. Jornadas micológicas, senderos, cursos y actividades guiadas, suponen una oferta creciente. Gracias a estas propuestas, cada vez son más las personas que salen “a setas” con un comportamiento adecuado, que convertirá su afición en una práctica respetuosa con el entorno y sostenible en el tiempo.

Las setas son solo la parte visible de un ser mucho más complejo, un hongo. Muchas veces los hongos son subterráneos, formados por micelio, un conjunto más o menos denso de filamentos o pequeñas hebras denominadas hifas; al fructificar, originan la seta, portadora de las esporas que permitirán al hongo reproducirse. Por sus especiales características, los hongos no pueden considerarse ni plantas ni animales, por lo que constituyen un reino propio, el reino Fungi.

Aunque muchas veces solo percibamos de los hongos las setas, resultan vitales en la dinámica de los ecosistemas. De ellos depende, por ejemplo, el flujo de nutrientes y su fijación en el suelo, o la descomposición de la materia orgánica. Por eso es vital que los hongos no desaparezcan del suelo, aunque se recojan las setas para su aprovechamiento.

 

ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA SALIR A RECOGER SETAS:

  • Ninguna seta debe ser recogida a la ligera para su consumo. Es imprescindible conocer bien las características distintivas de cada especie y las de las especies tóxicas con las que se podrían confundir.
  • Observar cada ejemplar despacio, en todos sus detalles, descartando todo aquel que ofrezca la menor duda. Los colores, olores, etc., pueden ser matices muy subjetivos y variables. Hay que comprobar tantas características como sea posible, para llegar a una correcta identificación.
  • No consumir ninguna seta que ofrezca la más mínima duda.
  • Para la recolección se recomienda emplear una cesta de mimbre; conserva mejor los ejemplares y posibilita la dispersión de las esporas.
  • Para identificar los ejemplares es mejor usar una navaja larga, que permita extraeros del suelo con el pie completo. Si se conoce bien la especie, es mejor cortar el pie por su base para dejar el micelio intacto en el suelo. Nunca se deben utilizar rastrillos o azadas, ni escarbar en el suelo de los setales.
  • No hay que arrancar o destrozar las setas no comestibles; tampoco las que desconozcamos, las viejas o las que estén deterioradas por exceso de agua, congeladas o agusanadas, ya que conservan sus esporas. Cada seta tiene su momento óptimo; cuando ha pasado, es mejor dejar los ejemplares en el campo.
  • Conservar siempre los setales en el mejor estado posible.

 

NO DEBE OLVIDARSE NUNCA que las setas son seres complejos, cuya variabilidad es muy amplia y cambian con facilidad de color, textura, aspecto, etc., incluso en poco tiempo. Por ello, se deben EXTREMAR LAS PRECAUCIONES A LA HORA DE IDENTIFICAR CADA INDIVIDUO.

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