La casa de la cultura antigua de Lorenzana

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Algo de historia del museo…

La Casa de la Cultura Antigua de Lorenzana es un espacio expositivo que presenta al público las formas de vida tradicionales de los pueblos de la ribera del Bernesga, y en especial de Lorenzana, a lo largo del pasado siglo XX. Se articula sobre una amplia colección etnográfica, que reúne piezas muy variadas, debidamente ordenadas e identificadas, de muy diversos ámbitos de la vida cotidiana y de algunos de los oficios más comunes en la zona.

El museo se ubica en la antigua casa rectoral de Lorenzana, una casa tradicional de dos plantas con corredor en la superior, construida en 1861. En la década de 1960, tanto la casa como sus dependencias, la cuadra, el huerto y un viejo portalón fueron cedidos al pueblo por la parroquia, a instancias del entonces párroco D. Ramón Astorga. Así, desde 1964, la casa acogió el Salón cultural y recreativo de Lorenzana, que desarrolló una intensa labor cultural, entre la que destacó la recuperación de distintas tradiciones locales. Poco a poco se va gestando la idea de dar forma a un museo etnográfico, con las numerosas piezas que los vecinos, tanto de la localidad como de otros pueblos del entorno, van donando ilusionados por la iniciativa promovida por Blanca Fanjul, Blanquita, promotora de la iniciativa.

La casa sufre sucesivas restauraciones que se amoldan las distintas necesidades del Salón. Una más intensa, también efectuada gracias a la colaboración de los vecinos, permite acondicionar la casa como museo e instalar en ella las piezas conseguidas. En 2008 las instalaciones se actualizan y se dotan de nuevas técnicas expositivas e interpretativas, al objeto de facilitar la visita y convertir esta colección en un referente de la vida cotidiana del último siglo en la ribera del Bernesga.

La Casa de la Cultura Antigua de Lorenzana y su museo, se han hecho realidad gracias a la colaboración altruista de un gran número de vecinos del pueblo y de la comarca, que no solo donaron piezas, sino que transmitieron sus conocimientos para que ahora, todos podamos participar de ellos.

En la actualidad el Museo Etnográfico de Lorenzana cuenta con varias salas en las que se presentan distintos aspectos de la vida cotidiana y de los oficios tradicionales, a través de las piezas de la colección etnográfica. Cada pieza está individualizada y se identifica con una pequeña placa en la que aparece su nombre y su funcionalidad. En la medida de lo posible, las piezas se muestran en distintas recreaciones que simulan situaciones y personajes de la vida cotidiana. Además, se han elaborado dos producciones audiovisuales, que abordan algunos de los temas tratados y ambientan las salas. El museo cuenta con un sistema de audioguías, que complementan la información aportada en cada sala; se trata de un sistema fácil de utilizar, pues basta con pulsar en un terminal la numeración que aparece en distintos elementos de la exposición. Este sistema de locuciones ambientadas facilita la visita autoguiada, de forma que cada persona puede seleccionar aquellos contenidos que resulten de su interés. Permite también acceder a la información a personas con algún tipo de disfunción visual. La exposición se completa con una serie de recursos interpretativos, que permiten a los visitantes interactuar con los contenidos presentados y resolver distintas cuestiones planteadas. Finalmente un juego interactivo, instalado en la primera sala del museo, permite evaluar cuál es la vinculación de cada visitante con la cultura rural tradicional.

 

Distribución de la exposición

La casa donde se ubica el museo es, en sí misma, un elemento expositivo que permite descubrir algunos aspectos de la arquitectura local.
Dispone de dos plantas, ambas utilizadas en la exposición.

 

PLANTA BAJA

  • En el zaguán de la casa se dispone el ámbito de recepción, donde se presentan algunos elementos generales de la colección. Aquí se ubica el juego interactivo, que puede realizarse al iniciar la visita y al finalizarla, para evaluar lo que esta nos ha aportado.
  • La cocina económica, instalada en la propia cocina de la casa, presenta multitud de objetos relacionados con este espacio. La cocina económica, bilbaína o de hierro permite explicar los avances y ventajas que, en los primeros años del siglo XX, la Revolución Industrial aporta a la vida doméstica y, en especial, a las mujeres.
  • En la sala contigua se abordan dos ámbitos temáticos. El sanmartino, la matanza, vital para obtener carne que, una vez curada, se conservaría durante casi un año y sería base del sustento familiar. El otro tema aborda el hogar, el fuego en el suelo, que siempre ha centrado la vida de la casa, un espacio de encuentro de familia y vecinos, junto al que contar historias las largas noches de invierno en el hilandero.
  • En la última sala de esta planta se presentan varios aspectos del trabajo en el campo, los aperos necesarios para la agricultura y la ganadería, y las producciones que se obtenían. Aparecen así distintos ámbitos, entre los que cabe mencionar los animales de tiro, la siega, la trilla, la maja del centeno, los arados, las medidas del grano, las bodegas y el vino, etc.

 

PRIMERA PLANTA

  • Justo al final de la escalera, se presenta un espacio dedicado a las “fuerzas vivas” que representan a la autoridad civil y religiosa del pueblo. Destaca entre los elementos expuestos un tenebrario, el Catastro de Ensenada del pueblo de Lorenzana, varios documentos concejiles, así como un guardia civil con uniforme de gala de 1880.
  • El siguiente espacio, en el corredor de la casa ahora cerrado, presenta la fiesta, cargada de tradición y simbolismo, con diversos instrumentos musicales y la importancia del ciclo anual en economías eminentemente agrarias, con una gran dependencia de los factores naturales.
  • Tras él, una sala grande acoge dos ámbitos con cierta relación: la alcoba, el espacio más privado de la casa, aunque solo disponible en las casas más acomodadas; y el ajuar doméstico y el vestido, con la exposición de algunas piezas de indumentaria tradicional.
  • En la siguiente sala se recrea la escuela, con sus entrañables recuerdos de infancia. Pupitres, mapas, cuadernos o pizarras transportan a los más mayores a aquellos años en que la educación era un privilegio
  • La sala más grande se dedica a algunos oficios y actividades artesanales, mostrando la riqueza de técnicas ya perdidas, de herramientas ahora en desuso o de vocablos y jergas casi olvidados. Son cuatro los oficios recreados: el botero y el cuero; el herrero y la fragua; el horno y el pan; y la lana y el lino.
  • En la última sala del museo no se exhiben piezas, sino que reúne un compendio de recursos que dan a conocer el municipio de Cuadros. Entre ellos cabe mencionar una serie de elementos interpretativos que permiten al visitante interactuar con aquellos contenidos que le resulten más atractivos, como mapas, un gran cuaderno con información relativa a cada uno de los siete pueblos del ayuntamiento, algunos aspectos de su arquitectura tradicional y de las casas o un gran puzle móvil vertical.

 

Galería fotográfica