UNA EXPERIENCIA ÚNICA EN EL CAMINO DE SAN SALVADOR

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La variante del Camino de Santiago por Oviedo se inicia en la capital leonesa y recorre los municipios de Sariegos, Cuadros, La Robla, Pola de Gordón y Villamanín donde la belleza de sus parajes y monumentos sorprenderá a los peregrinos.

«Quien va a Santiago, Y no a San Salvador, Sirve al criado, Y olvida al Señor». Con este popular refrán se animan los peregrinos que se encuentran en este peregrinar que se recorre desde León capital hasta Oviedo y que ya desde el siglo XI ha visto recorrer sus senderos por los turistas que decidían ir al norte para venerar las reliquias de la Catedral de San Salvador.

El camino es el acto de dirigirse a un lugar o meta, pero hacer el Camino de San Salvador es seguir un peregrinaje con una huella profunda. La experiencia será una de las más intensas y para todo aquel que lo ha realizado existe un antes y un después.

Oviedo cuenta con un gran patrimonio, siendo tiempo atrás una ciudad santuario que ha contado con un conjunto de reliquias relacionadas con la vida, pasión y muerte del Salvador y sus apóstoles. Fue la veneración de estos objetos la que movió una gran corriente de peregrinación por ese camino de San Salvador.

Las etapas leonesas del Camino

La ruta sale, como otros peregrinajes, de León. El vasto patrimonio monumental con el que cuenta la ciudad, entre el que destacan la Catedral y la Basílica de San Isidoro, junto con sus plazas y calles, hacen de León un inmejorable punto de partida. Desde León, el Camino del Salvador remonta el río Bernesga.

Por la carretera de Carbajal se sigue la ruta hacia el municipio de Sariegos. Atravesar la localidad es una gran oportunidad para empezar a conocer la provincia y adentrarse en el camino de la mejor forma. Sariegos cuenta con una sede de la Asociación Camino de Santiago Ruta de San Salvador, donde los peregrinos tendrán la oportunidad de recoger obsequios y sellar o adquirir la credencial si aún no se dispone de ella. También en esta etapa hay que visitar la Iglesia Parroquial de Carbajal de la Legua, a los pocos kilómetros de León. A la salida de la localidad se encuentra una curiosa escultura, realizada en homenaje a los peregrinos de la ruta.

La pista de tierra que se debe tomar en este momento da paso a un tramo de gran belleza en el que ver robles, carrascas, torviscos y jaras. La senda se estrecha en algunas partes del camino y se crean túneles entre la vegetación.

A través de estos montes rebosantes de robles se asoma a la amplia vega, donde se asientan los pueblos, en los que el tiempo parece haberse detenido. Pronto llegarán los caminantes a Cabanillas, perteneciente al municipio de Cuadros. Un lugar en el que no se pueden despistar para disfrutar de la capilla del Santo Cristo en sobrio ladrillo y con más de cuatro siglos de acogida y hospitalidad al peregrino.

El camino vuelve a la ribera del Bernesga y ofrece una panorámica de La Seca y de la senda serpenteante a media ladera. Siguiendo el camino el peregrino entrará en Cascantes. Esta localidad del municipio de Cuadros tiene una fuente de tres caños de la que suele manar el agua a ‘borbotones’. También una sencilla iglesia del siglo XVIII, advocada a San Pedro. La credencial se podrá sellar en el bar de la localidad.

El camino sigue y cada vez más cercana se verá la térmica de La Robla. El paisaje refleja la transición entre ‘las dos Españas’. La vegetación y la fauna de ambas regiones conviven aquí sobre un complicado y riquísimo medio físico.

La ermita de Celada, parada obligatoria, parece surgir al abrigo de la descomunal central térmica que la ensombrece. Mantiene algún elemento del siglo XIV, como un arco gótico. El interior alberga una talla románica policromada de la Virgen de las Nieves, patrona de La Robla. En la puerta se sitúa la mano del peregrino, sobre la que reza: «coloca tu mano sobre la mía y que la bondad y amor que alberga en tu interior impregne este lugar».

Tras 27 kilómetros, el peregrino dice adiós a La Robla. Pronto se alcanzará el ‘encañao’, como se conoce al acueducto de 1795. No muy lejos se encuentra el puente, que da paso a Puente de Alba.

En el municipio de Pola de Gordón también hay recursos de gran belleza e interés a través del Camino de San Salvador. A la salida de Prendilla se abandona la carretera y se toma un camino de tierra que parte hasta el Santuario del Buen Suceso. En la Edad Media, La Pola se convirtió en la cabecera del territorio del Bernesga y lugar de cobro de portazgo. Contó con un hospital de peregrinos que realizaban este popular camino y que ahora se puede visitar ya que fue convertido en la Iglesia de la Asunción.

El camino continúa hasta el cruce de Puente de San Pedro, donde se asciende en suave pendiente hacia Buiza. En el primer tramo, el Arroyo de Folledo adentra de nuevo en una espectacular garganta. Antes de llegar a Buiza se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Valle, sencilla construcción del siglo XVI.

Entre montañas, ríos y bosques transcurre el recorrido de un camino en el que la experiencia personal se une a la gran belleza del paisaje. Una estrecha vereda que progresa sobre las hoces de Rodiezmo y la señalización del camino con la típica concha amarilla llevarán al peregrino hasta el municipio de Villamanín, entrando por Poladura de la Tercia, uno de los pueblos más antiguos del valle de Arbas.

La tradición mantiene que una imagen del santo fue encontrada por un pastor de Poladura en un paraje del vecino pueblo de Casares, para decidir donde se depositaría la talla, establecieron que unos bueyes arrastraran un madero: el pueblo del ganador se quedaría con ella. Y ganó el de Poladura, por lo que para venerar adecuadamente al santo, se levantó el monasterio de San Cipriano, del que actualmente sólo se conserva la iglesia. A partir del siglo XI las referencias a él se multiplican en la documentación y se piensa que debió de estar relacionado con la atención a los peregrinos.

Sale el camino iniciando el ascenso hacia el collado el Coito. Donde en el Alto de Los Romeros, ve puede ver la Cruz del Salvador. También se encuentra el peregrino en estos momentos cerca del punto más alto del Caminos de San Salvador, que es el canto de la Tusa a 1.570 metros. Desde allí el camino se dirige hacia la Sierra del Cuchillo, que ofrecerá unas maravillosas vistas de toda la cordillera. Baja el camino a Arbas y cruza el río Bernesga para poder realizar la visita obligada a la Colegiata de Arbas. Tras ello el peregrino se dirige ya hacia Asturias…